Soy estudiante en
Barcelona, y no podría posible hacerme más feliz que estoy en este momento. El
mundo me ha dado relaciones nuevos con compañeros y amigos nuevos, una ciudad
nueva, una familia nueva, y un idioma de que cada día estoy aprendiendo más.
Todos los días
que he estado aquí en la ciudad, he explorado otras partes de la ciudad. A
veces, voy muy lejos a barrios nuevos para ver alguna obra de Gaudí, y otras
veces voy andando por las calles del barrio Gótico, donde estoy viviendo por
este mes. Sin embargo, siempre hay algo nuevo y siempre aprendo algo nuevo.
Hasta ahora, mis
partes favoritos de la ciudad son el café, que es súper delicioso, y mi familia
anfitriona. La idea del café es simple: el café es excelente – y necesario – y
a mí no me ha desilusionado nunca. La otra idea, la de mi familia, es más
profunda. Para empezar, quiero decir que he tenido suerte en la colocación;
estas cosas siempre requieren suerte. La familia es agradable y simpático, y
fácil para entender. Begoña, la mujer y nuestra nueva mamá nos cuida mucho;
Dami es el padre y aunque es gracioso y un poco absurdo, por su ocupación de
pintor y profesor, tenemos discusiones profundas de la política, la historia,
la economía, los deportes, y más. Mis habilidades de hablar el idioma han
mejorado mucho, y lo atribuyo mucho a los discusiones que tenemos en casa.
Finalmente, no
puedo escribir este blog sin mencionar la ciudad. En el pasado, no he estudiado
ni tenido algún interés fuerte en la arquitectura, pero esta ciudad es
magnifica en este aspecto. Los catedrales góticos, el Eixample y el plan Cerdá,
y sobre todo el modernisme de Gaudí y
sus contemporáneas es magnifica. La arquitectura funciona en alguna manera de
que no entiendo muy bien dentro de mí, pero sé que me encanta las detalles, la
inspiración, la pasión, y la historia que canta el arte.
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