viernes, 15 de julio de 2016

Una despedida dulce-amarga

Es difícil creer que sólo llevamos cinco semanas aquí en Barcelona. Hemos recorrido casi todo de la ciudad (o así parece), y yo he aprendido mucho de la ciudad y de mi misma.

No sabía que esperar cuando llegué en España. Por eso estaba tan emocionada- para mi, las experiencias nuevas son las que más me desarrollan como una persona. Y por mi falta de expectativas, todo fue una sorpresa.

Soy la primera para decir que tenía una imagen muy idealista de lo que era Europa antes de venir. Imaginaba trenes de alta velocidad, arquitectura impresionante, castillos. Resulta que Barcelona es mucho más compleja que todo eso. Tiene su historia bonita y su historia fea. Y tiene sus turistas.

Mi meta al comenzar este programa era hacer un amigo nuevo de Barcelona, y no la cumplí. Una de las cosas que no sabía era cuán difícil iba a ser el tema de relacionarme con estudiantes de mi edad durante el verano.

Pero logré algo que no esperaba; compartí y conocí mejor a cada persona del program, de CU. Eso es algo que no tenía en Chile- una comunidad a la cual puedo regresar. No puedo explicar mi emoción cuando pienso que mi experiencia y mi conocimiento de toda la gente del programa no tiene que terminar cuando todos volemos mañana. En ese sentido he empezado algo aquí que no va a terminar hasta que queramos.

Hace unos días fuimos a Girona y juro que era la ciudad más bonita que he visto en mi vida. Era todo lo que yo esperaba cuando imaginaba 'España' y 'Europa' antes de haberlos visto. Me gustó mucho, pero me di cuenta al ver la imagen de mi mente que Barcelona, aunque no sea lo que yo imaginaba, tiene su encanto muy real también. Es una ciudad de capas, y he tenido la suerte de ver varias.

Vi las obras más famosas de Gaudí, vi l'Eixample y el Barrio Gótico. Vi (y pasé unas noches) en el Raval, el area de inmigrantes. He visto los monumentos de la ciudad y también la orina en las calles. He tomado el metro, infinito y misterioso. Hemos ido a la playa- la Barceloneta y también unas más tranquilas. Todo eso quiere decir que, aunque me falte otra vida para conocer totalmente a la ciudad, he visto bastante. Y soy bien capaz de reconocer lo bueno y lo malo, y me gustó igual.

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