Es increíble cuán rápido pasa el tiempo aquí. Parece que cada día es una aventura nueva, y los días pasan tan en seguida que apenas los puedo contar.
El viernes pasado fuimos a Montserrat- el viaje para el cual yo había estado esperando. Tengo un amigo que vive en Manresa, y siempre me contaba de Montserrat. Él es atleta, así que pasa mucho tiempo allí y en los alrededores. La lectura también me animaba para la experiencia. Siempre me dan curiosidad los lugares que son míticos, o mágicos, o lo que sean.
Después de ir, entiendo más la magia de la montaña. No soy una persona religiosa, pero la decisión de los monjes para quedarles en el area se vuelve obvio al ver el maravillo de la montaña. Hay algo especial en la roca, en la formación de las rocas. En mi vida, he visto un montón de montañas (jaja). Pero nunca había visto algo como Montserrat. Tiene sentido desde una perspectiva completamente lógica que lo diferente es lo que llamaba la atención de los monjes. Seguramente me llamó la atención también.
Yo aproveché de mi cercanía a mi amigo en Manresa, y me fui a juntarme con él después del viaje del programa. Teníamos un plan: ir a Taüll, un pueblito en los pirineos, y participar en una tradición pagana-catalana que involucraba el cortar de varios árboles. Nunca en mi vida había tocado una hacha, menos la había usado. Pero el sábado, sin usar una motocierra (por accidente, no por tradición), nosotros tres cortamos un árbol. Y después lo bajamos a la carretera, sin un sendero marcado.
Estoy muy agradecida por haber tenido una experiencia tan única. Mi amigo me seguía diciendo "eres la primera americana para hacer esta tradición de esta manera, estoy seguro." Y si tiene razón o no, reconozco que es una cosa especial no solo aprender de una cultura, pero también participar en ella.
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