Esta entrada va a
ser la primera mía que no es totalmente positiva. Esta semana ha sido una lucha
para mí y quizás para mis compañeros también. Entre los conflictos
interpersonales, el calor, y la falta de desayuno americano, la vida se ha
hecho difícil. Este dicho, todavía no hay duda que estoy disfrutando de mi
tiempo aquí y ya no quiero salir.
Para empezar, las
dificultades han sido más presentes en este rato. El calor, sobre 28 grados (90
degrees Fahrenheit), combinado con la humidad de que no estoy acostumbrado, ha
hecho un clima de sudar sin parar. Siguiente, después de unas semanas juntos,
este grupo de personas ha empezado a tener conflicto entre si mismo. De verdad, solo quiero sentarme saca de banda y comer mi gelato. Vale.
Pero, el lástima más grande de toda la vida en Barcelona es que no hay ningún
sitio correcto para desayunar. La única cosa que necesito en los domingos es un
Denny’s con flapjacks y tocino. Pero, no hay. Tengo que comer huevos desde un
frasco como un Barcelonés con cultura.
Ahora, paro de
quejarse. Mi experiencia aquí en esta ciudad es increíble y no hay ninguna cosa
pequeña, como la falta de Denny’s, que puede cambiar mis sentimientos de esto.
Es un placer vivir en esta ciudad. Una cosa que he tenido la suerte de sentir
por mí mismo es el fútbol. Tenemos la suerte de estar aquí para la Copa Europa,
y he mirado dos partidos en unos ambientes increíble.
Finalmente, hablo
de mis padres. Begoña y Dami son personas que he tenido el placer de conocerse
y cada día y aprendo algo nuevo de ellos que me da alegría. Ellos siempre nos
están dando consejos, cuidando de nuestros saludes, y nos han dicho historias
de sus vidas que ejemplan que son buena gente. No hay duda que la suerte de
estar aquí con ellos es grande y increíble.
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